Sor Agatta
Anna Ogliara nació en Salerno en la época en que Víctor Manuel III se hallaba escapado de Roma y la ciudad entera se convertía vertiginosamente en algo bien distinto a lo que los abuelos de la pequeña imaginaran alguna vez. Período de cambios en el país, también llegó el cambio a su ciudad natal y precisamente a su casa. En edad de comenzar a entender ciertas miserias humanas, Anna vio por mucho tiempo el mundo a través de cristales rosados para no espantarse y ver la realidad, y no fue ése un mérito sino su mayor idiotez, ya que la negación la hizo perder tiempo. El padre tenía relaciones sexuales con sus otras dos hijas y la madre se hacía la ciega, la sorda, y ejercía también de muda y cómplice. Las hijas-concúbines no parecían llevar trauma alguno sobre sus espaldas y tomaban estas relaciones como lo más normal del mundo, aunque se abstenían de comentarlo con sus amistades, señal de que en el fondo, algo les sonaba non-sancto. El padre, la madre, las dos hermanas, lindo conj...