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Rossana

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Los vientos de la aventura y la creatividad soplaban. Rossana, aprovechando su capacidad sobrenatural, decidió pasar un día caminando sobre las letras del diario íntimo de Marcos para saber qué se sentía a través de su tinta. Se hizo chiquita, minúscula, casi microscópica y con un pensamiento se transportó por el espacio recorriendo la distancia que separaba su casa de la de él. Ella sabía todo lo que él le contaba al diario, pero quería sentirlo en su cuerpo, lamer un poco de esa tinta, nadar en la que estaba aún húmeda y hacer la plancha entre renglones. La letra de Marcos no tenía demasiadas curvas; era abrupta y masculina, sus trazos algo violentos y ciertas palabras, no demasiado legibles… como él. Uno es su propia letra. Uno es su propia tinta, prolongación de la sangre que al tomar contacto con el exterior cambia de color y se vuelve azul o negra, verde o sigue siendo roja pero menos densa que la sangre, menos densa que la saliva y que el semen.  La tinta es meno...

Nunu

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Nunu caminó las calles mal alimentada y muchas veces tan agotada físicamente, que hasta se olvidaba del hambre que tenía. Al haber nacido más chiquita que el resto de sus hermanos, la supervivencia se convirtió en su objetivo. Ella sabía que tenía que vivir y además, quería hacerlo porque le encantaba estar viva aunque sus circunstancias fueran bastante adversas. Le gustaba cuando veía a las madres llevando el cochecito con los bebés, chicos corriendo, muchachos jugando al fútbol en el baldío, una pareja besándose, las plantas, las lauchas, el sol...  Algo instintivo la preservaba siempre de darse por vencida.  Con sus ojos distintos, uno azul y el otro verde, así era su personalidad o mejor dicho, su gatonalidad con matices. Ella era juguetona, pero cuando se cansaba, disfrutaba de unos ratos de soledad, panza arriba tomando sol en algún sitio tranquilo. Era tranquila, pero cuando la atacaban, se defendía como buena hembra y aunque saliera herida, masticada, raspada, Nu...

Fanny

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Fanny nació de noche y siendo hija de la noche, se acostumbró a no tener miedo de nada. Su madre la amamantó durante un corto lapso de tiempo y su padre, la distinguió por sobre sus hermanos. No pudo evitarlo. En él podía el instinto y no la razón. Había algo interno que hacía que su predilección por Fanny fuera indisimulable. Es que ella fue tan valiente desde el día que nació, que sólo por eso ya era una gema preciosa. Esa noche de su nacimiento, no respiraba al principio y se veía flaquita, como una muestra gratis y no como un original. Sin embargo, fue fuerte y sobrevivió. Al principio parecía una lauchita, pero acorde el tiempo fue pasando, resultó ser bonita y vigorosa, siempre algo solitaria, pero sociable cuando había que serlo. Le gustaba ser acariciada y devolver el afecto de igual modo.  Un día, su padre murió en una pelea callejera y su madre, decidió llevar a cabo la vida de manera independiente de sus hijos. Se encontró otro macho o el macho la encontró a ella...

Hembra

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No tiene nombre porque hipotéticamente podría ser cualquiera de nosotras que caminara sus propias calles con los ojos cerrados y reconociera cada sitio sólo por el olfato y demás sentidos que no involucran la vista. Ella verá siempre al ciego que necesita ayuda para cruzar, a la anciana que aparentemente estúpida, está en realidad obnubilada por algún signo de confusión mental que la ha hecho perder el norte de su brújula interna. La hembra sabrá que la vieja que cruza por el medio de la avenida con semáforo en rojo no es idiota, sino que quizás tenga Alzheimer o lentitud mental y entonces dude de dónde está y necesite ayuda en la calle, no un insulto. Hembra  puede haber nacido en Flores, Almagro, Belgrano, Villa Devoto o Mataderos; quizás en el Gran Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o Entre Ríos, posiblemente Neuquén. Es probable que venga de España, Italia, Hungría o Israel. Puede ser del norte, del sur, y si es porteña, seguramente tendrá en su hablar, una inflexión ...

Quintaesencia

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Ella era fácil porque era leal y eso parece no seducir a casi nadie. Como era fácil, se tornaba difícil o imposible ante cierta gente que acostumbrada a las mezquindades y la liviandad imperante en la mayoría, se asusta cuando alguien de alma generosa se entrega para ser feliz, sin hacer cálculos, fluyendo para sentirse pleno; en este caso, plena. Ella se sentía llena de gracia, plena, rebosante, infatigable, sedienta de travesuras inocentes, ávida de historias por escribir, curiosa, redimida, redentora, valiente, arriesgada, Mimì, Tosca, Butterfly, Musetta, Isolda, Senta, además de otras. Y paralelamente con todas las cosas buenas, también era demasiado confiada, vulnerable, explosiva y celosa sin motivos; una celosa por las dudas , por si acaso. Ella necesitaba abrir el paraguas antes de que lloviera, y sí…abría paraguas y sombrillas aún cuando todo estaba bien, calmo, y con eso provocaba lloviznas, lluvias copiosas, granizos, tempestades, huracanes que arrasaban con todo lo...

Venérea

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Simón T. había concebido a su hija teniendo sífilis. Él no había contado nada porque el egoísmo era mayor que el amor que sintiera por su mujer. Rita, por su parte, según sus cálculos, había quedado embarazada del sodero, con quien tuvo una aventura fugaz, pero como Simón T. era tan severo y categórico, ella pensó que si le contaba la verdad, él la mataría sin piedad con un cuchillo Tramontina, y la verdad es que ella no tenía intención alguna de fugarse con el muchacho que repartía la soda, y menos aún ganas de morir tajeada. Entonces empezó la escalada inevitable: Simón vivía nervioso pensando en la sífilis que haría estragos en el embarazo de Rita, y Rita, miraba a Simón con cara de culpa porque el hijo que llevaba en el vientre no tenía ni un gen de su marido. La preocupación creciente de Simón fue minando sus ganas de comer, por lo que adelgazó diez kilos, y con el tema recurrente hirviéndole el seso, veía los subtítulos de las películas sin leerlos porque las palabras p...

Eleuteria

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Eleuteria Yakamoto Leguizamón era hija de una campesina entrerriana y de un japonés que yendo a Chile, se bajó en Ezeiza por equivocación. Hasta después de tres años, el nipón no se dio cuenta de su equívoco. Pero un día, una persona compasiva le dio la información correcta y el pobre Hiroshi Yakamoto Taylor (la madre era inglesa) se desmayó en plena calle Florida. En ese instante entendió por qué nadie había ido a esperarlo tres años antes al aeropuerto, por qué nada se parecía a lo que le habían dicho, y por qué ninguna persona decía tener un pololo o una polola. Ya era tarde para Hiroshi Yakamoto Taylor. Estaba encariñado con estas tierras, de manera que decidió quedarse en la Argentina e iniciar una nueva vida, esta vez sabiendo en qué país habitaba. Consiguió trabajo en una fábrica situada en Villa Lynch, en donde se hacían las versiones truchas de los tanques de gas para los coches. Un día, lo mandaron en un camioncito a Nogoyá, Gualeguay, Villaguay, Victoria y...