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Mala

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Ella era mala en el sentido más literal de la palabra, en ese sentido sórdido y profundo en el que podemos llegar a sentir desde una atracción animal hasta incomodidad física estando a su lado, porque la maldad le brotaba por los poros de todo el cuerpo y se sentía como una corriente de energía eléctrica a la vez helada sin siquiera rozarla. Sus ojos de mala taladraban al otro haciéndole doler la cabeza sólo con mirarlo fijo, y ese otro no sabía que era ella con sus pensamientos sucios quien contaminaba el ambiente. Sí, mala como la peste, bella como una rosa, pero sin aroma a flor, con un hedor entre azufre y metal corroído, una mezcla fría y áspera como su carácter, así era la desgraciada. Mala desde la cuna, la mala de la película... ella, hija de perra, la hija deseada de dos pobres seres que festejaron la llegada de la maldita a este mundo, en medio de una carcajada de felicidad explosiva, bombones de chocolate y ramitos de jazmín, pensando que traían un ángel a este mun...

Rossana después

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La energía estaba a punto de desbordar dentro del cuerpo de Marcos. Sintió que era capaz de amarla tan intensamente que de quererla, podría matarla, y de odiarla, podría reventarla contra la pared sin ninguna piedad;  penetrarla con ternura, y también violarla, no teniendo claro en qué orden lo haría. Él era así, contradictorio y ambiguo como toda persona demasiado inteligente; había en él algo de pathos, de personaje de ópera de Berg, de Britten o del infierno mezclado con paraíso en el que él vivía. Ese día se dio cuenta de que si ella muriera, no existiría más el problema. Era más fácil matarla que amarla. Pero Rossana no quería morir todavía, y eso él lo sabía. Él intuía que ella hacía lo que podía para estar contenta y disfrutar de lo que era posible, y que sus errores eran más handicaps de su personalidad que maldades hechas ex profeso. Entonces, Marcos Hyde se desvanecía  y se convertía de inmediato en Marcos Jekyll y hasta parecía más lindo. - Hoy no la voy ...

Rossana luego

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Mientras Rossana recuperaba su tamaño original,  Marcos sentía mariposas en la panza como cuando era adolescente. No estaba muy seguro de lo que le pasaba, pero evidentemente algo lo hacía sentir más vital, con la piel tirante y un estado de ánimo renovado… como con ganas de jugar al Ring-raje, hacer el amor dentro del auto al costado de la plaza de Barrancas de Belgrano, y tirarse en la cama a mirar el techo escuchando su música favorita, e imaginar un mundo mejor… y que ese mundo mejor fuera el suyo propio. Rossana había quedado llena de moretones de colores rosados y violáceos que con el transcurrir de los días iban tomando un verdor azulado que le recordaron el instante en que se bebió la tinta del diario de Marcos. Llevaba parte de ese hombre en ella, y si antes ya podía percibirlo con intensidad, ahora era como que lo tenía metido dentro, como si ella fuera una funda que contenía a un Marcos en lugar de contener órganos. Estaba segura de estar transitando entre ...

Rossana

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Los vientos de la aventura y la creatividad soplaban. Rossana, aprovechando su capacidad sobrenatural, decidió pasar un día caminando sobre las letras del diario íntimo de Marcos para saber qué se sentía a través de su tinta. Se hizo chiquita, minúscula, casi microscópica y con un pensamiento se transportó por el espacio recorriendo la distancia que separaba su casa de la de él. Ella sabía todo lo que él le contaba al diario, pero quería sentirlo en su cuerpo, lamer un poco de esa tinta, nadar en la que estaba aún húmeda y hacer la plancha entre renglones. La letra de Marcos no tenía demasiadas curvas; era abrupta y masculina, sus trazos algo violentos y ciertas palabras, no demasiado legibles… como él. Uno es su propia letra. Uno es su propia tinta, prolongación de la sangre que al tomar contacto con el exterior cambia de color y se vuelve azul o negra, verde o sigue siendo roja pero menos densa que la sangre, menos densa que la saliva y que el semen.  La tinta es meno...

Nunu

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Nunu caminó las calles mal alimentada y muchas veces tan agotada físicamente, que hasta se olvidaba del hambre que tenía. Al haber nacido más chiquita que el resto de sus hermanos, la supervivencia se convirtió en su objetivo. Ella sabía que tenía que vivir y además, quería hacerlo porque le encantaba estar viva aunque sus circunstancias fueran bastante adversas. Le gustaba cuando veía a las madres llevando el cochecito con los bebés, chicos corriendo, muchachos jugando al fútbol en el baldío, una pareja besándose, las plantas, las lauchas, el sol...  Algo instintivo la preservaba siempre de darse por vencida.  Con sus ojos distintos, uno azul y el otro verde, así era su personalidad o mejor dicho, su gatonalidad con matices. Ella era juguetona, pero cuando se cansaba, disfrutaba de unos ratos de soledad, panza arriba tomando sol en algún sitio tranquilo. Era tranquila, pero cuando la atacaban, se defendía como buena hembra y aunque saliera herida, masticada, raspada, Nu...

Fanny

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Fanny nació de noche y siendo hija de la noche, se acostumbró a no tener miedo de nada. Su madre la amamantó durante un corto lapso de tiempo y su padre, la distinguió por sobre sus hermanos. No pudo evitarlo. En él podía el instinto y no la razón. Había algo interno que hacía que su predilección por Fanny fuera indisimulable. Es que ella fue tan valiente desde el día que nació, que sólo por eso ya era una gema preciosa. Esa noche de su nacimiento, no respiraba al principio y se veía flaquita, como una muestra gratis y no como un original. Sin embargo, fue fuerte y sobrevivió. Al principio parecía una lauchita, pero acorde el tiempo fue pasando, resultó ser bonita y vigorosa, siempre algo solitaria, pero sociable cuando había que serlo. Le gustaba ser acariciada y devolver el afecto de igual modo.  Un día, su padre murió en una pelea callejera y su madre, decidió llevar a cabo la vida de manera independiente de sus hijos. Se encontró otro macho o el macho la encontró a ella...

Hembra

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No tiene nombre porque hipotéticamente podría ser cualquiera de nosotras que caminara sus propias calles con los ojos cerrados y reconociera cada sitio sólo por el olfato y demás sentidos que no involucran la vista. Ella verá siempre al ciego que necesita ayuda para cruzar, a la anciana que aparentemente estúpida, está en realidad obnubilada por algún signo de confusión mental que la ha hecho perder el norte de su brújula interna. La hembra sabrá que la vieja que cruza por el medio de la avenida con semáforo en rojo no es idiota, sino que quizás tenga Alzheimer o lentitud mental y entonces dude de dónde está y necesite ayuda en la calle, no un insulto. Hembra  puede haber nacido en Flores, Almagro, Belgrano, Villa Devoto o Mataderos; quizás en el Gran Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe o Entre Ríos, posiblemente Neuquén. Es probable que venga de España, Italia, Hungría o Israel. Puede ser del norte, del sur, y si es porteña, seguramente tendrá en su hablar, una inflexión ...